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Una cruzada con voz permanente en pos de la libertad de expresión, del diálogo, del conocimiento y de la acción encausada al bien por nosotros y nuestros semejantes.
domingo, 22 de agosto de 2010
Va pa'tras, por Denise Dresser
lunes, 16 de agosto de 2010
CARTA DE LA PERIODISTA LYDIA CACHO.
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viernes, 6 de agosto de 2010
2 de Julio, 2010
A diez años de que el PRI fue echado de Los Pinos por el entonces candidato panista a la Presidencia de la República, Vicente Fox; Francisco Labastida Ochoa, pieza clave en el momento que vivía el "priato", hace revelaciones sobre lo que vivía la cúpula de su partido, que si bien eran vox populi, confirman que el expresidente Ernesto Zedillo, nunca estuvo comprometido con el Partido Revolucionario Institucional que lo llevara al poder, seis años antes.
Y es que, a tantos años de la llamada transición democrática, Labastida Ochoa, entonces candidato a la Presidencia reveló parte de las conversaciones que tuvo con el entonces presidente Ernesto Zedillo quien en una de esas, le cuestionó su interés de querer dirigir al partido pues consideraba "que el PRI y la Cámara de Diputados y Senadores estaba llena de pendejos y corruptos".
Entrevistado por Joaquín López Dóriga, el ahora senador recordó como en aquel año, la clase política daba por desaparecido al PRI "pero no murió y seguimos".
Al cumplirse diez años de la entrada del PAN al gobierno, dijo que para él, la noche el 2 de julio del 2000 quedó como un libro cerrado y decidió mirar para adelante a pesar de que él fue el candidato perdedor.
Recordó, a propósito de una nota publicada en un diario de circulación nacional en torno a que él acusa al ex presidente Ernesto Zedillo de "cumplir compromiso abyecto de causar la derrota del PRI" en el 2000, que él no se refirió así del tema, pero confirmó que el entonces mandatario marcó "su sana distancia desde marzo de 1995 y después fue cambiando la dirigencia del partido cada año", lo cual le fue recriminado por otros dirigentes.
Dijo que decidió hacer declaraciones al respecto, porque han pasado muchos años de aquella crisis entre el presidente y su partido, y porque ya no hacen daño a nadie. "La historia es para sacar enseñanzas", aseguró.
Recordó que entre las razones que llevaron al PRI fuera de Los Pinos se encuentra la crisis económica de 1994, que "luego de habernos dicho que llegaríamos al cielo, nos fuimos al purgatorio o en el peor de los casos al infierno". Luego vinieron los escándalos de Raúl Salinas y los métodos de elección de la dirigencia del partido.
"Otras razones son, hubo errores en la campaña y los asumo, algunos estaban tratando de repartirse el pastel antes de cocinarlo; tronaron las finanzas del PRI, no tuvimos spots porque el partido estaba endeudado, porque se había gastado los recursos en la campaña del Nuevo PRI", mencionó.
Coincidió en que Ernesto Zedillo mantuvo no solo una "sana distancia" del PRI, sino que era un amplio rechazo al partido.
Y reveló "algo que nunca he contado; el tiempo en el cual se rumoraba que Humberto Roque iba a salir del partido a mí empiezan a comentarme que hay posibilidades de que yo me vaya al partido, yo era secretario de Agricultura, se leen notas de prensa, hacen una gira a Puebla por un incendio forestal que se presenta, acompañó al presidente Zedillo y en el curso de la gira me preguntan los periodistas si yo estoy buscando el partido.
"Les digo que no, no lo estoy buscando aludiendo a las notas de prensa que habían salido y agrego que sin embargo para cualquier priista es un honor ser presidente del partido, como me imagino que lo es para cualquier panista o perredista", recordó.
Con base en esas declaraciones le llama Liévano Sáenz y fui al día siguiente a ver al presidente Zedillo. "El presidente Zedillo me recibió parado y me dice, por qué quiero ser presidente del partido, le dije, presidente ya le mandé decir por varios conductos que no estoy buscando ser presidente del partido pero si usted quiere que me hagan presidente del partido, bajo reglas muy claramente establecidas, yo me encargó del partido advirtiendo que no buscó nada, ni buscar ninguna postulación como candidato ni cosa por el estilo".
"Me dijo, yo creo que tú estás haciendo bien su tarea, me dijo el presidente Zedillo, pero no entiendo para qué quieres ir al partido (…) mira, en el partido sólo es tan… en el partido y en la Cámara de Diputados y en la Cámara de Senadores sólo están los que no sirven a la administración pública".
López Dóriga le recordó entonces lo que se cuenta en columnas políticas sobre lo que realmente le dijo Zedillo a Labastida "¿Para qué quieres ir al PRI si ese partido así como las cámaras del Congreso están llenos de pendejos".
Al respecto, Labastida dijo "así fue".
- ¿Y qué le dijiste? -le preguntó López Dóriga al ahora senador.
- Le dije, mire presidente… y me dijo de pendejos y de corruptos, para aclararlo, para agregarlo, para que no se quede a medias. Le dije, mire presidente, creo que sí debe haber corruptos en todos los lugares, nada más que dese cuenta que hay más corruptos en la administración pública que en donde están las decisiones que afectan, benefician a las empresas, entonces no diga que nada más hay corrupción allá".
También le dijo a Zedillo, "ese partido del cual usted habla mal, ese partido lo sentó a usted ahí en donde está, porque en el momento en que usted era candidato o precandidato no lo conocía ni el diez por ciento de la gente. Esa es la plática completa. Él obviamente se molestó conmigo".
"Ya que estamos hablando claro, se paró, levantó los brazos, me dijo, tú y yo nunca vamos a ponernos de acuerdo, y le dije, presidente, pensamos diferente en estas cosas, usted está subestimando un partido que es un libro extraordinario, me parece que no tiene razón, eso es un poco la historia de lo que ocurrió", relató.
De ahí, agregó, deduzco mi afirmación de que él tenía más que diferencias con Francisco Labastida, secretario o candidato, tenía diferencias con el partido y tenía diferencias de fondo.
Admitió que nunca fue candidato del presidente ya que él tenía dos opciones, Guillermo Ortiz, entre ellas. Además reveló que desde la Secretaría de Gobernación, pudo darse cuenta mediante las encuestas que era difícil que el PRI pudiera ganar la elección presidencial porque la mayoría de la gente quería un cambio.
Dijo que a lo largo de la campaña se entrevisto en dos o tres ocasiones con el presidente Zedillo y la última vez que lo vio fue después el 3 de julio, porque una noche antes se molestó porque Labastida no quiso aceptar su derrota antes de que el IFE hiciera el anuncio oficial.
"Hable con José Woldenberg y él me recomendó esperar a que se hiciera el anuncio oficial y el presidente se molestó y ya después no me quiso contestar las llamadas y me respondía Liébano Sáenz".
"En la reunión del 3 de julio, Zedillo me recordó lo que me habíamos acordado dicho en abril de 99 cuando me dijo, las reglas son estas, a ver si las aceptas, si tu ganas la interna te quedas con el control si ganas la constitucional continuas con el partido, pero al ocurrir lo contrario en esta última parte me dijo "me tienes que regresar el control de partido y lo hice".
Sin embargo, recordó no dejó al partido a pesar de la derrota y del fracaso en que se veía y junto con Dulce Maria Sauri Riancho, entonces dirigente del PRI y Jesús Murillo Karam, logramos que siguiera con vida "y no murió".